Peronismo para dummies III: La rama espiritual del movimiento
Peronismo para dummies III

La rama espiritual del movimiento
La lógica no se lleva bien con la política. Por lo general, suele ser
maltratada mientras se discute o se sigue destruyendo esa herramienta cada vez
más estéril para tallar el cambio social. Pero en el peronismo todo puede
ocurrir y lo que viene aconteciendo se encuadra, para sorpresa de propios y
extraños, en la lógica pura y dura.
La destrucción en el frente interno es un hecho incontrastable. El
Movimiento carece de conducción y de ideas. En ese fervor patriótico que nos
caracteriza, venimos trabajan… (perdón…) militando a destajo para que a Leoncio
le vaya más o menos bien, pero no nos alcanza. Ni a nosotros para parecer una
oposición, ni a LLA (Leoninos Liberales Argentinos), para transformar al
país.
Pero como paradójicamente en el frente externo todo es un éxito, estamos
en una etapa que se la podría llamar “refundacional” del peronismo. Como si lo
que hemos logrado en España no fuera poco, ahora acabamos de inaugurar el
primer restaurante dedicado a la Milanesa en el centro de París. Está en la rue
Cavalloti de la capital gala y sus dueños todavía no animan a pasar la marcha
peronista a los postres porque “no da…”. Pero con la “´milanga´ en la mano y
Evita en el corazón”, el papel de ese centro de argentinidad en el corazón del
18 parisino podría devenir crucial para lo que se viene a Francia. Entre un
presidente, Emmanuel Macron (cualquier coincidencia con Alberto Fernández no es
pura coincidencia), que no termina de ubicarse y la ultraderecha lepenista, la
tercera posición que nosotros llevamos a la máxima expresión podría salvar a
los franceses del desastre que se les avecina. Ahora sí, justo ahora, en el
preciso momento en que el gaullismo (esa escuela con la que solíamos rivalizar
cuando nuestros respectivos generales en jefes estaban vivos) es casi un
recuerdo. Un calco de los radicales en nuestras pampas, ofreciéndose al mejor
postor.
Pero volvamos a lo más importante. Seguimos peronizando el mundo, de eso no cabe duda. Paradójicamente, en nuestro peor momento histórico el mundo nos ve como un ejemplo a seguir y todo eso se lo debemos, en gran parte, al “Jefe espiritual” del movimiento. Sí, a nuestro querido Santo Padre Francisco, quien demostró ser un militante de la primera hora, leal a la agrupación Guardia de Hierro, en donde dio sus primeros pasos políticos para con los años convertirse en la eminencia reverendísima del peronismo cuando llegó al papado en marzo de 2013.

Como buen “Guardián”, trabajó en silencio en favor del partido. Supo
perdonar a aquellos compañeros que le armaron causas en la justicia por
presunta connivencia en la desaparición de sacerdotes durante la dictadura
militar, como fue el caso de “el Perro” Horacio Verbitsky, o bien a los que lo
acusaban de jefe de la oposición cuando era cardenal primado, o que lo la
diplomacia ligada tanto al partido como a la Iglesia desparramara calumnias en
su contra durante el cónclave que casi lo hace Papa unos años antes, cuando
ungieron a Benedicto XVI, ambas acciones motorizadas en su momento por el
expresidente Néstor Kirchner. Todo un ejemplo… de apego a los mandamientos y en
favor del politeísmo, claro está. No en vano es el primer papa de la historia
que manda en dos religiones al mismo tiempo: la católica y la peronista.
Fue dando sobradas muestras de ello, aunque la feligresía no quiso darse
por enterada. Hace unos meses, cuando designó a José Ignacio García Cuerva como
arzobispo de Buenos Aires y cardenal, los más memoriosos señalaron que se
trataba de un cardenal peronista. La Iglesia lo negó enfáticamente, pero el
hombre viene de su Río Gallegos natal, allá donde los Kirchner hicieron sus
primeros ensayos de feudalismo, y no se privó de posar en fotos con dirigentes
y señales alusivas a la causa. Hasta donde se sabe, el politeísmo no es
pecado.
Así, las cosas, el Santo Padre hace lo que tiene que hacer. Conducir a
la Iglesia y encauzar al peronismo, sacarlo de este atolladero interno en el
que se encuentra. Para ello, ya las Unidades Básicas (UB) no son eficientes
como en los buenos viejos tiempos. Allí, ya no se va a hablar de política. A
ellas se acude en busca de un plan social o de un par de sachets de
leche —a “mil mangos por cabeza” en algunos casos—, pero lo que antes se hacía
en la UB, ahora se hace en las iglesias.
Para muestras están las dos misas de los últimos días, en memoria de gente memorable como Nora Cortiñas. La ceremonia no terminó con el tradicional “adorar a Cristo”, sino con “la patria no se vende”. Claro, hablamos de un ámbito religioso y en la religión, entonces, es entendible que “los feligreses” así como rezan “perdónanos nuestras deudas…” como si el Señor fuera real y estuviera vivo, ahora se canta que la patria no está en venta, sin reparar ni siquiera por un instante que o Dios no existe o, definitivamente, argentino no era y que la patria, o lo que queda de ella, ya está vendida hace rato.

La mesa de los pobres que ocupó la Catedral de Buenos Aires.
Pero, ¡en fin! religión y es cuestión de creer nomás. Ese espectáculo
tuvo más funciones. Se repitió en una iglesia en Constitución, y allí sí q hasta los sacerdotes sacudían el bracito desde el altar, mientras otro arengaba
desde el púlpito y un tercero se trabó con la sotana cuando intentó quitársela
para revolearla al compás del cántico. “Que no se culpe a nadie”, nos diría el
querido Julio Cortázar.
Y en esto también, cabe destacar, somos un ejemplo de hermandad y
comprensión. Todo empezó allá lejos y hace tiempo, cuando la cúpula de la
Iglesia argentina y el general Perón andaban a los fustazos limpios. Eso hasta
que un día de junio de 1955 “el Pocho” se enojó por los bombardeos a la Plaza
de Mayo desde aviones que llevaban la inscripción “Cristo vence” para pedir
encarecidamente a sus seguidores “… No me quemen las iglesias…”. Algo así como
una orden en clave para que los muchachos hicieran lo contrario. Y las iglesias
ardieron, porque las órdenes están para cumplirlas.
La Pastoral peronista
Pero hoy, más de seis décadas después, se unieron las fuerzas (las del
cielo no, las del peronismo) para vivir este presente, donde el Papa recibe a
los sindicalistas de Aerolíneas Argentinas, y se fotografía con el reclamo de
no a la nueva privatización que quiere encarar Leoncio. Tampoco dudó el Sumo
Pontífice en ordenar la creación de una especie de Pastoral Peronista dentro de
la Rama Espiritual del movimiento. Desde allí se hacen estas misas por los
comedores comunitarios, en memoria de militantes, se monta una gran mesa dentro
de la catedral para atender la emergencia alimentaria y el compañero (perdón)
obispo de San Justo, monseñor Eduardo García dijo que “como no hay oposición pareciera
que nosotros somos la oposición”.
Pero, ¡en fin! religión y es cuestión de creer nomás. Ese espectáculo tuvo más funciones. Se repitió en una iglesia en Constitución, y allí sí q hasta los sacerdotes sacudían el bracito desde el altar, mientras otro arengaba desde el púlpito y un tercero se trabó con la sotana cuando intentó quitársela para revolearla al compás del cántico. “Que no se culpe a nadie”, nos diría el querido Julio Cortázar.
Y es que todo vale a la hora de frenar el éxodo de devotos. Curas
rockeros, sacerdotes contadores de chistes, otros que bailan y otros que
congregan a las masas con sus conciertos, como el brasileño Marcelo Rossi.
Todos encuadrados en la Renovación Carismática, allí donde, tranquilamente, se
puede encuadrar la nueva pastoral peronista.
Fueron las expresiones de monseñor García las que al parecer exacerbaron
los ánimos del aparato de inteligencia gubernamental y de los asesores de
Leoncio. Todo indica que se van contagiando de la paranoia de sus jefes, el
Leoncio y la tarotista, acostumbrados a desconfiar hasta de su sombra y por
ello, ahora, comenzaron a contemplar que la posibilidad de que Francisco venga
el año que viene a la Argentina, en viaje pastoral, sea aprovechada con fines
proselitistas en favor de la causa.
Y, como no podía ser de otra manera, esa idea entusiasma a los compañeros. A tal punto que depositan en esa operación un posible resurgir glorioso. Sueñan, ni más ni menos, que con un nuevo 17 de octubre de Paco, como ya lo comienzan a llamar al Papa los viejos militantes de Guardia de Hierro, que vuelven a juntarse en la mesa de algún café en la zona del Congreso. Allí se refuerza la conducta y la idea de verticalidad del pontífice, cuando recuerdan que beatificó a los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longeville, al igual que a monseñor Enrique Angelelli, los tres asesinados en La Rioja en 1976 a manos de la dictadura militar, pero no hizo lo propio con Carlos Mujica, también asesinado por la Triple A unos años antes. ¿Y eso por qué? “Porque el padre Carlitos militaba en Montoneros y nosotros, los de Guardia, con los montos, teníamos la peor…”. Y si ellos lo dicen…

Evidentemente, corren nuevos tiempos para el peronismo. No faltará
oportunidad para que Milei ponga otro granito de arena este fin de semana en su
nueva llegada a España (cada día más abierta a convertir en credo oficial “las
veinte verdades peronistas”), mientras que la Pastoral sigue con sus
actividades. Allí, las clases de catecismo se reemplazaron por cursos de
doctrina y conducción —inspirados en los que solía dar el exmilitar Julián
Licastro—, clases de apoyo escolar donde se difunde la lectura de La razón
de mi vida, y seminarios de militancia rentada bajo el método K, además de
impulsar expresiones culturales en distintas disciplinas.
En estas últimas se destacan las de canto, donde los asistentes están en
tren de aprender todas las composiciones populares. Ya arrancaron por esa que
reza: “Paco, Paco, Paco, corazón, acá tenés les chiques para la
comunión…”.✔
Continuará…