EXCLUSIVO DE ARGENTANGA: LO QUE QUEDO DE LA GIRA EUROPEA DEL PRESIDENTE

EL PRESIDENTE EN EUROPA
Dylan también sabe de perdones
¿Valió la pena dejar solo a Dylan tantos días para obtener este resultado? Está más que bien que el presidente viaje en busca de un respiro. Tomar distancia de los que lo atosigan a diario en la presidencia, como es el caso de su jefa, sacar de la línea de fuego al ministro de Economía, Martín Guzmán, quien ya probó el sabor de la miel rancia de manejar la economía sin reportarse políticamente, es justificable. Viene bien un cambio de aire para enfrentar las batallas que
indefectiblemente vendrán, pero basta repasar las declaraciones presidenciales y la de sus anfitriones u otear un rato la
cuenta de Twitter @alferdez para darse cuenta de que querer comparar al París desierto con lo que queda de Buenos
Aires, no es más que una recurrencia de clasemediero argentino. Y, según la opinión de sus votantes, el hombre fue ungido al cargo para otra cosa.
Lo mismo que
el ministro Guzmán. Por los enviados de los principales periódicos, nos
enteramos que el muchacho ganaba las calles nocturnas y desiertas de Madrid
para dar largas caminatas. Se sospecha que, más que por inspiración en Joseph
Stiglitz, lo hacía por un fanatismo desmesurado de “La Oreja de Van Gogh”,
aquel grupo de pop español que sigue taladrando las memorias con “las tardes de
invierno por Madrid, las noches enteras sin dormir…”
Ya se sabe
qué es lo que quita el sueño a Guzmán…
Ahora, si todo
se trataba de tener la bendición del jefe espiritual del Movimiento, del líder
del peronismo eclesiástico, “Jorge I de Flores”, más conocido como el Papa
Francisco y que este le abriera las puertas para un par de fotos publicables y un
puñado de promesas vanas de apoyo, Dylan no merecía padecer la soledad de Olivos
por tantos días.
Pero fueron, precisamente, las fotos con el líder del peronismo a nivel global las que dejaron a la opinión pública un poco confundida. No por la cara del Papa en esas imágenes. Semejante aquellas que, en su momento, le regaló a Mauricio Macri para la historia. Sino por esa media horita que le dedicó al representante de su país. Un compañero al final de cuentas, al que despachó como si se tratase de un “gorila” más.

El presidente argentino y Pedro Sánchez y una estrategia compartida para que la derecha llegue al poder.
En eso el General,
en sus días en puerta de Hierro era más generoso. A los visitantes, los convidaba
con algún brebaje preparado por López Rega, acompañado de unas masitas que acercaba
la chavela y después los llevaba del brazo a dar una vuelta por el jardín para presentarles
a los caniches y, antes de despedirte, te dejaba una carta de puño y letra para
los muchachos de "Las 62". Eran otros tiempos. Hoy, entre el whatsapp y que el
hombre habla directo con Dios, ya no tiene sentido ir a verlo. Si ni lo acompañó
ni ver la Capilla Sixtina. Si por lo menos, La embajadora María Fernanda Silva,
además de alertarlos que las damas van de negro a visitar al papa, le hubiese
recomendado al presidente cargar con él una filmina para convencer al Santo Padre
del peronismo global que se dé una vuelta por el pago… Pero no. No daba. Y
mucho menos llegando con la ley de interrupción del embarazo aún “calientita”
en todas las unidades básicas cibernéticas.

El general Juan Perón y sus caniches en su casa madrileña de Puerta de Hierro
Analizando bien las fotos y lo que se filtró del paso raudo de Fernández por el Vaticano, se desprende o bien, que todo
fue un trámite papal; o que al presidente delegado le faltan algunas lecturas un poco más finas de “Conducción” la otra
biblia que supo deglutirse “Jorge I de Flores”, en su más tierna juventud de
Guardia de Hierro.
Y es que
terminar en el Vaticano después de andar mendigando apoyos y un algo..., en la
Moncloa, te la voglio dire.
Es
comprensible que con Pedro Sánchez los una esa pasión por el fracaso, los
decretos calcados para el encierro social y unas cuantas estrategias
coincidentes de cómo hacer, todo y algo más, para que la derecha llegue al
poder con más fuerza que otrora. Además hasta lo dejó mal parado en derecho
constitucional y eso que el presidente del gobierno español tiene antecedentes
de plagiador de tesis en sus días de universitario, cuando aquí, el gobierno se
suele apoyar en plagiadores seriales de Billiken para construir lo que llaman
el relato.
De allí, que a los pocos que todavía piensan en términos políticos, tanto aquí como en la Península, les corriera un frío por la espalda cuando Fernández anunció “un acuerdo estratégico que siempre henos tratado de imponer con la mayor fortaleza…” José Luis Espert y Sergio Berni pegaron un saltito de alegría.

Una vez
llegado a la Galia, como no tenía una guitarra a la mano pero sí el teléfono,
aprovechó a filmar la desierta Avenue Kleber, ahí a la vueltita de la embajada
argenta en la Rue Cimarosa (link abajo), mientras hacía tiempo para salir hasta el Eliseo a
visitar a Emmanuel Macron. Llegó hasta allí, para coincidir en temas de
igualdad de género y los problemas ambientales. Sobre este tópico el presidente
no pudo evitar hacer un chiste bien argento que, por meros problemas de
traducción, fue tomado en serio por el periodismo. Fue esa propuesta de que les
condonen la deuda a los países deudores a cambio de aplicar políticas
ambientales, que un día después se la repitió a John Kerry, ex secretario de
Estado, a cargo de los temas climáticos.
https://twitter.com/alferdez/status/1392528245875257352/video/1
Presidente,
con todo respeto, ¿No podemos ordenar los contenedores de basura y nos vamos a
meter a tallar con el cambio climático? El único clima que debería interesarles
casi con urgencia tanto a Fernández como al inexperto políticamente de Macron
es el que existe tanto en el conurbano como en Saint Denis. La capa de ozono puede
esperar…
En definitiva, todos apoyaron, todos respaldan un acuerdo con el Fondo, como de costumbre en la repetida miniserie nacional. Siempre estamos en el fondo y yendo al Fondo. Con lo cual, lo del mandatario argentino con ese encuentro agenciado por el jefe espiritual del Movimiento, con Kristalina Giorgeva, nos recuerda a una remake de la Guerra Gaucha, pero no ya dirigida por Lucas Demare, sino por José María Muscari.

Alberto Fernández y Emmanuel Macron en el Eliseo.
El señor
Fernández debería estudiar mejor a los que mandan. A su jefa y sus silencios,
buscando aprovechar el estrellato renovado de Lula, para un zoom, o seguir el camino que va haciendo
al andar el hombre que hizo del peronismo el único movimiento político del
universo con llegada directa a nuestro señor…
Si hasta terminó peronizando a Joe Biden, como si se tratara de “Bombita” Rodríguez o que el libreto se lo escriba
Pedro Saborido. Hubiese sido más redituable para Fernández haber apuntado en dirección a Washington. Eso antes de
que los israelíes le recordaran al inquilino de la Casa Blanca cuál es su misión en Medio Oriente, amén de andar
fundando sindicatos
por ahí.
Era mejor
poner la energía en eso que en andar forzando a cantar apoyos a Sánchez, a
Macrón o ese par de tanitos que hoy están y domani
me ne frega. Unos con más estabilidad
en los cargos que otros, quienes ya no tendrían ni para raspar la olla, si no
fuera porque todavía les queda una desesperada Unión Europea (UE).
Y hablando de tanos, ya lo dijo Antonio Dal Masetto -suponemos que el presidente lo tiene leído, ya que nombró a Cortázar, ahí en la puerta del 55, Rue Faubourg Saint Honoré-, quien se crio en Salto (Provincia de Buenos Aires). Un pueblito vecino al Rojas donde Ernesto Sábato había llegado al mundo. Trabajaba de carnicero el tano, y escribiendo cuentos.

Joe Biden y su conversión al peronismo. Tarea del Jefe espiritual del Movimiento, el Papa Francisco
Nooo, mentiras no. Literatura. Dal Masetto nos dejó mucho más de lo que el presidente pueda traer de este raudo viaje
por la parte más vetusta del planeta. Un consejo que el propio gobernante debería tener en cuenta ahora, a la hora del
regreso. “Siempre es difícil volver a casa…”
Acá el clima
está espeso, hay una humareda extraña. Además de que al gobierno de Horacio Rodríguez
Larreta, al igual que al suyo, se le vienen quemando los papeles, no alcanza
para semejante nube de humo perenne. No pasa por ahí. Esa humareda viene del
delta del Paraná, donde parece que los que controlaran la Hidrovía, ya están
festejando a cuenta con un asadito (Aguardamos a que el Gato Silvestre lo
confirme). Enrarecido por la protesta social, el clima no parece muy canjeable
por deuda que digamos. Y, para peor, tener que reencontrarse con Dylan, quien
va arrojarse de alegría encima del mandatario y él… Sin poder decirle la
verdad: que no valió la pena someterlo a tamaña soledad todos estos días.