CIENCIA: A PROPÓSITO DE LAS VACUNAS...

LAS VACUNAS Y NUESTRO CUERPO, BARRERA PARA LAS VARIANTES DEL CORONAVIRUS
Por Josefina Cano*
https://ciertaciencia.blogspot.com/2021/05/las-vacunas-y-nuestro-cuerpo-barrera.html
Si de buscar las células del cuerpo más poderosas se trata, basta con mirar a las del sistema inmunitario. El trabajo de estas heroínas se centra en tres tareas: memorizar las características de microbios peligrosos que han roto las barreras de protección del cuerpo; lanzar un ataque para rendirlos; retirarse a la espera de futuros asaltos.
El sistema inmune es buenísimo en las tres tareas, así ahora no nos lo parezca porque vemos el caos alrededor.
Más de un año después del inicio de la pandemia, aparecen las variantes del virus y con ellas un nuevo desafío. La dispersión, la posibilidad de multiplicarse a gusto ha permitido que el virus mute, está en su naturaleza, y ponga en riesgo la efectividad de las vacunas conseguidas con tanto esfuerzo.
Pero no. El sistema inmunitario también tiene sus recursos y asegura que lo logrado con las vacunas no se pierde. Sí, puede haber preocupación aunque conservar el optimismo es útil. Como ya lo han revelado nuevos estudios, las vacunas siguen siendo eficaces.
Cada vez que se presenta un nuevo invasor, la primera respuesta del cuerpo recae en las células menos especializadas del sistema inmunitario, las de la memoria innata. Ellas estudian al invasor y llevan esa información a los nódulos linfáticos, a la espera de la activación del sistema inmunitario adaptativo, que tiene en su arsenal a las células B, con la capacidad de reconocer la más mínima diferencia en el material de los invasores.
Durante la génesis de las células B se producen, por procesos de mezclas genéticas, trillones de anticuerpos: una multitud de moléculas en forma de Y, listas para el ataque. No todas tendrán éxito, pero las que sí den en el blanco se convertirán en fábricas de los anticuerpos útiles. El resto se irá a los nódulos linfáticos para seguir sus estudios de futuros invasores.
“Con el tiempo nuestros anticuerpos se vuelven mejores”
Mucho de ese trabajo, en el que ha habido una selección de los anticuerpos más poderosos, continuará una vez el virus haya sido eliminado. Ciertas células del sistema innato se agarran a los restos dejados por el virus para despejarle el campo de trabajo a las células B en los nódulos linfáticos. Un estudio reciente revela que los anticuerpos de los sobrevivientes de la Covid-19 siguen controlando al coronavirus durante varios meses.
“Con el tiempo nuestros anticuerpos se vuelven mejores”, dice Ali Ellebedy, inmunólogo de la Universidad de Washington.
Después de que la infección ha sido controlada, la mayoría de las células B morirán, una vez cumplida su tarea. Pero algunos grupos de ellas se mantendrán en la medula ósea, con su maletica de anticuerpos. Otras, las llamadas de la memoria, se regarán por el cuerpo a manera de centinelas. Cuando se las llame de nuevo, empezarán a bombear anticuerpos. O podrán retornar a centros de entrenamiento en los nódulos linfáticos para seguir sus estudios del virus, afilando así sus habilidades futuras.
En las historias épicas del sistema inmunitario las células B y sus anticuerpos se llevan la palma. Pero no se debe olvidar que los anticuerpos no se pueden producir sin la ayuda de las llamadas células T, que participan en su maduración. Esas células también tienen la capacidad de forzar la auto destrucción de células infectadas por virus. También tienen memoria con las ventajas que eso significa.
Cuando los virus cambian su ropaje de forma sustancial, todo ese proceso orquestado puede fallar. Eso es lo que pasa con el de la influenza estacional.
Pero el coronavirus muta con mayor lentitud. Y a pesar de lo que ha causado tanta alarma, nada parece indicar que las variantes sean capaces de romper la protección de las vacunas. “Creo que existe una probabilidad muy ínfima de que el virus escape a ella”, dice David Masopust, inmunólogo de la Universidad de Minnesota.
“El malentendido mayor está en pensar que la respuesta inmune es todo o nada. Las vacunas funcionan más como un "dimer", un regulador suave de la luz más que como un botón de encendido y apagado”
Las células B y T desarrollan formas tan únicas de reconocer virus que cualquier mutación, o varias, no las incapacitan. Su memoria, especialmente la de las T tiene suficiente flexibilidad para reconocer una versión modificada de su atacante viral. Algunos investigadores han postulado que la exposición de algunas de ellas a otros coronavirus como los del resfriado, pueden jugar un papel pequeñito en atacar a este nuevo.
La pelea contra las variantes del coronavirus tiene un aliado enorme en la reserva en los nódulos linfáticos de las células B y T ya entrenadas. Si eso no fuera suficiente, el cuerpo, dependiendo de la metamorfosis del virus, podrá defenderse quizá con otra infección, y así, en cualquier caso no estará desnudo.
Al inicio de la aparición de las nuevas variantes ocurrió un leve descenso en la eficacia de las vacunas, la de Sur África es un buen ejemplo. Pero ninguna cayó a cero, ni de lejos. Y poco a poco, mientras el sistema inmunitario se reajusta, la vuelta a los valores anteriores se empieza a dar.
“El malentendido mayor está en pensar que la respuesta inmune es todo o nada”, dice el inmunólogo Mark Jenkins. “Pero las vacunas funcionan más como un dimer, un regulador suave de la luz más que como un botón de encendido y apagado”, abarcando la acción de ellas en un amplio espectro de protección. Con la eficacia asombrosa de un 95% de protección de Moderna y Pfizer, los rangos de corregir desafíos en el camino son muy amplios. Y claro, los científicos siguen pendientes, y harán los cambios pertinentes. Igual sucede con las otras vacunas.
Pero ojo, las vacunas no son balas mágicas. Aún con ella en el cuerpo es imperativo mantener las medidas de seguridad, que hasta que el virus ande rondando, con nuestra complicidad, no habrá protección total.
“Los virus evolucionan, es un hecho. La mejor solución es impedir que se riegue”, finaliza Smita Iver, inmunóloga de la Universidad de Davis.
*Bióloga y genetista
Gaebler Ch., et al. Evolution of antibody immunity to SARS-CoV-2, Nature 2021