ANALISIS: Europa y sus urgencias no se detienen en Ucrania

EUROPA Y RUSIA: A PRUDENTE DISTANCIA
La crisis en Ucrania se mantiene viva, avanza, con casi todos los componentes de lo que fue la guerra fría. No falta quien en el Pentágono evalúe lo que podría ocurrir si allí llegaran a utilizarse armas nucleares (por si algo le faltara para recrear aquel pasado de tensiones constantes). En tanto, los principales actores del conflicto siguen en sus roles. La Administración Biden azuzando militarmente y Moscú mostrando y moviendo las piezas de su arsenal, mientras el jefe supremo, Vladimir Putin, dialoga pero a una prudentísima distancia de la Unión Europea (UE), y desde Kiev le reclaman sanciones contra Rusia por haber incumplido los acuerdos de paz del 2015 por el territorio de Donbás. Todos se mueven pero todo sigue en su justo lugar. Al menos por ahora.
En tanto, Europa presenta todas las caras posibles. Rostros que reflejan más sus necesidades y sus urgencias que su fortaleza como espacio común. El francés Emmanuel Macron realizó un periplo entre Kiev, Moscú y Berlín, aprovechando su turno en la presidencia de la UE en un intento por encauzar una negociación, aunque su verdadero interés en ese periplo es el de fortalecer su imagen de cara a su candidatura a la reelección en las elecciones de abril próximo. “Todo a su tiempo”, viene repitiendo Macron cuando le preguntan si apostará a la reelección en el Elíseo. Si bien las encuestas le sonríen, prefiere mostrarse activo. Sin importar que Putin lo sentara en el extremo y él en el otro, a tres metros de distancia por más de cuatro horas, al estilo de aquel recordado sketch en “No toca Botón”, el del “Mucamo Perkins”. https://www.youtube.com/watch?v=p_gd3xuQ2O8
Ninguna fuente diplomática advirtió que allí haya participado algún émulo de aquel recordado personaje de Alberto Olmedo, que llevaba y traía los mensajes tergiversados entre la pareja que coqueteaba a esa distancia. Juzgando los resultados de ese encuentro es lo que nos permite el juego con aquella humorada televisiva.
Y es que después de que Macron cerrase la ronda de visitas a Putin, al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y al canciller alemán, Olaf Scholz, un vocero del Elíseo salió a ventilarle a la prensa que el mandatario francés le había arrancado una promesa a su par ruso de que “no emprenderá nuevas iniciativas
militares”.
Un rato después, un vocero del Kremlin salió a desmentir de cuajo esa versión, “Moscú y París no pudieron cerrar ningún pacto. Simplemente, es imposible”, les dijo a los periodistas en la capital rusa el portavoz oficial, Dmitri Roskov.
De inmediato fue Josep Borrell, el jefe de la diplomacia de la UE, quien desde Washington salió en ayuda de Macron: “La visita del presidente Macron a Moscú ha sido importante, pero no ha producido un milagro…”.

Mientras Joe Biden amenaza, Olaf Scholz, calla.
Por el momento, lo de Macron no pasa por los “milagros”, sino por las elecciones. Algo parecido a lo de Scholz, que no debe pasar por el tamiz de las urnas sino por las necesidades de gas que tiene su país. Mientras el estadounidense Joe
Biden no se cansa de advertir que si Rusia avanza sobre Ucrania, el gasoducto Nord Stream 2 -que llega directo desde Rusia a Alemania- no será habilitado, el canciller no se pronuncia, Mantiene un silencio atronador al respecto. Necesita
es gas como el resto de Europa. Si hacía falta una demostración de ello, Bruselas le abrió esta semana una línea de financiación de 1,6 mil millones de euros a Marruecos para desarrollar distintos proyectos energéticos para abastecer al
viejo mundo, Y ahí está la piedra angular de todo el conflicto: en la energía.
Pero mientras Europa se muestra desmembrada ante Putin, por allí perdido en su problemas anda Boris Johnson con cambios cosméticos de gabinete para calmar a las fieras de su partido, el conservador, que ya le quitaron el apoyo y viendo como su imagen se evapora, digno de cualquier final de esas fiestas que supo organizar en el 10, Downing Street y que son las consecuencia de todos sus males.
Boris Johnson: final de fiesta.
La investigación sobre la conducta del primer ministro sigue su curso. Van saliendo a la luz los magros resultados del Brexit, sobre todo en los controles aduaneros, y el caos en el abastecimiento, entre otros ítems. Responsabilidades que recaen en el primer ministro sin tiempo, en estos días para mirar hacia Ucrania o hacia ningún lado que no sea la Cámara de los comunes, donde pronto comenzará a dirimir su futuro.
Entonces, mientras Ucrania como conflicto se va prefigurando con todos los condimentos de
la guerra fría, Europa y sus distintos actores se apoyan en ella, pasan de costado por la crisis, más preocupados por sus menesteres que por el futuro inmediato. Para eso están la OTAN y Biden, que en eso de amenazar y enumerar sanciones de antemano tiene a su disposición archivo de sobra.