Jueves, 29 de Abril del 2021

ANALISIS - LATINOAMERICA



Las arterias obstruidas de América Latina

Por José Vales

 

     A los latinoamericanos no nos unen sólo los efectos devastadores del Covid-19. Nos unifica principalmente las capas, a esta altura, geológicas de pobres con la que fuimos estratificando nuestros países. No ya fruto de la pandemia (mejor dicho, de esa pandemia). Sino de todas las que venimos experimentando a lo largo de décadas y contra la que seguimos sin encontrar las vacunas necesarias.


Podemos poner un punto de partida allá por 1971, con la aparición de “Las venas abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano. El libro que rápidamente se transformó en una biblia del saqueo y del despojo al que fueron sometidos nuestros países por el efecto directo de las cepas imperiales, que habían sucedido a la española. La británica, primero; la estadounidense, después… (“qué importa del después, si toda mi vida es el ayer que me detiene en el pasado…”) Y es que tranquilamente, nuestra relación con Estados Unidos continúa como en ese pasado tanguero cargado de lamento. Esto cuando América Latina siguió sin pausa acumulando pobres y muertos; flagelos de toda índole y mayor dependencia de las que en su momento narró Galeano.

 

Diagnóstico reservado

 

Una exhaustiva tomografía de la región nos advierte que, cuanto menos tiene las arterias obstruidas. Esos conductos por donde deberían drenar su riqueza y su equitativa distribución de la riqueza y de la justicia, las libertades individuales, por la que se ha luchado, algunos más otros menos, durante décadas.


En cambio más de 220 millones de pobres, según la CEPAL (La Comisión Económica para América Latina y el Caribe), la multiplicación del narcotráfico, la corrupción, la trata de personas y la deforestación indiscriminada; nuevas formas de autoritarismo y un peligroso incremento de las desigualdades, como generadores exclusivos de inseguridad y violencia en todas sus formas, es lo que sabemos contabilizar recurrentemente. Otros tipos de pandemias. Aceleradas, claro está, por el coronavirus (como lo advertíamos ya, durante la cuarentena más larga del mundo en Agosto del 2020. Link en la imagen siguiente). Sumadas a la mala praxis con la que la mayoría de los gobiernos buscan frenarlo mientras se siguen conformando en administrar lo único que sabemos producir con cierto talento: la pauperización constante en todas sus formas.





https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/columnistas/15/vacuna-coronavirus-jose-vales



 

La metrópoli se ordena

 

Y en el medio, Washington amenazado no solo comercialmente a nivel global, sino incluso en el propio patio trasero. Aquí, donde ranchamos los latinoamericanos, por China. Su principal enemigo en esta primera “guerra” global que se libra en distintos escenarios y momentos.


Una señal al respecto, la dio recientemente, Joe Biden. El presidente de los primeros 100 días más gratificantes que se recuerden de mandatario estadounidense alguno: Retirando las tropas de Afganistán y tratando de remodelar la estructura de su país, mientras reacomoda las relaciones más sensibles en la región, como es el caso de Bolsofascismo brasileño. Esto, después de los efectos destructores del huracán Trump, que increíblemente nunca fue alertado, por el National Hurracaine Center (NHC).


En un reciente gira por varios países de la región, los enviados de Biden, el colombo-estadounidense, Juan Sebastián González y Julie Chung, se mostraron más que inquietos por el accionar chino en estos países. Algo similar había denotado el almirante jefe del Comando Sur, Craig S. Faller, jefe del Comando Sur,  semanas antes en los mismos escenarios. De paso, tomaron nota de la necesidad de reparar las relaciones con cada uno de los gobiernos.



Las venas abiertas de América Latina y Eduardo Galeano. Saqueo, dominación y después...


En ese rubro la administración Biden, comenzó por el principio. Por México. Con Andrés Manuel López Obrador, quien venía haciendo gala de un pragmatismo bien príista, para entenderse con Donald Trump(olini). Después siguió más abajo, revisando las relaciones en Colombia y Uruguay (aliados firmes) y en Argentina, donde el Departamento de Estado ya sabe que al gobierno hay que juzgarlo por los hechos y no por sus palabras, como se los había advertido a comienzos de siglo, Néstor Kirchner.

En el actual contexto, Biden no tiene mucho que ofrecer por aquí abajo. Por lo pronto, las vacunas que le sobren, mientras fronteras adentro, acaba de anunciar un plan de obras públicas por 6 billones de dólares. Tal como lo viene de advertir en su reciente paso, por el Capitolio. Esos fondos están destinado a reactivar la economía post pandémica y de “demostrar que la democracia funciona…”.




Joe Biden y sus 100 días. Anuncia en el Capitolio in plan de 6 billones de dólares y ordena relaciones.

Y si allí la democracia está afectada, al sur del Río Bravo lleva tiempo mostrando los para girones. Lista para transformarse en lo que damos en llamar una “demodesgracia”. No sólo cuando colocamos la sonda en Nicaragua o en Perú, para no ser apelar siempre a los mismos ejemplos. Sino cuando pasamos por Brasil y el proceso de empeachment al que está sometido Jair Bolsonaro. Un hecho que junto a la libertad de Luiz Inácio Lula Da Silva, aparece como la muestra cabal de que al presidente brasileño le cortaron los hilos de la cruceta que lo movilizaba.


En Managua, donde alguna vez su presidente encabezó una revolución que acabó con una dictadura de 42 años, hoy es el mismo que representa al caudillismo más exacerbado. Los peruanos, en tanto, buscan combatir la renovada herencia del fujimorismo con una suerte de outsider de izquierda, como lo es el maestro Pedro Castillo. Todo en un país, donde las instituciones se debilitan y la crisis política retrotrajo a la sociedad aquellos días en que gobernaba el inaugurador de los presidentes outsiders, Alberto Fujimori.

 

No es sólo la Covid

 

Nuestro exclusivo pandemónium, no se detiene: el, modelo chileno, se viene transformando desde antes de la pandemia, en un modelo para (des) armar. Venezuela se sigue hundiendo en la sinrazón de unos y otros. La Argentina, “mal pero acostumbrada…”, como le hizo decir Roberto Fontanarrosa, a su personaje, Inodoro Pereyra. Brasil más que penta, hecto-campeón mundial de la desigualdad social y Colombia, sigue sin poner al día la gigantesca deuda social con su gente. Mientras cientos de miles de muertos durante el conflicto armado, parecen lanzar un pedido atronador de Justicia Penal Internacional (link en foto).

Un panorama sombrío por donde se lo mire. Un resultado que nos brinda una única certeza, en tiempos en que la medicina no acierta. La que las pandemias características de esta parte del mundo, al igual que la Covid-19, también generan trombos e isquemias. Y por lo general son letales. 



El periodista Fabio Castillo en su articulo publicado en www.eldiarioalternativo.com brinda parte de su investigación sobre los crímenes de lesa humanidad en Colombia.