ANALISIS: BIDEN RECONSTRUYE "The empire of Trump Tower"

EL EFECTO BIDEN
Por José Vales
Joe Biden no llegó aún a los 100 días y ya le sirvió a la izquierda de su partido una de sus demandas. Retira las tropas de Afganistán casi 20 años después de las Torres Gemelas e intenta reconstruir lo dañado por Trump. Incluso el patio trasero.
El presidente, Joe Biden, no
cumplió todavía los 100 días en la Casa Blanca, y avanzó considerablemente en
la ardua tarea de desmontar el andamiaje que había levantado su antecesor,
Donald Trump. Al menos en lo que a nosotros, en el “patio trasero”, nos afecta.
De paso mandó señales fuertes hacía dentro del Partido Demócrata, anunciándole
al mundo, que los atentados a las Torres Gemelas, ya quedaron demasiado lejos.
De eso hará pronto 20 años. El tiempo prudencial para comenzar a levantar las
tropas de Afganistan y cumplir con uno de los reclamos que el ala izquierda de
su partido venía reclamando desde las primarias con Bernie Sanders.
Si bien desde la administración Obama, incluso en la de Trump, la cantidad de efectivos en la lucha contra Al Qaeda fue
mermando. Primero fue Biden el que comenzó a poner el punto final. Detrás de él, la OTAN anunció lo propio, y comenzará a
partir del 1 de mayo. Después más de 2.400 soldados estadounidenses y cerca de 50 mil afganos, caídos en combate. Una
buena ocasión para comenzar a descongelar las relaciones con Cuba. Raúl Castro ya abrió la ventana para ver si corren esas
brisas. Fue el viernes cuando anunció su retiro de la jefatura del Partido Comunista. El ex presidente de 90 años, ratificó “la
voluntad de fomentar el diálogo respetuoso con Estados Unidos...”, dentro de
los marcos que ya habían establecido el hermano de Fidel y Barack Obama, en su
momento.
Esto aparece como una
demostración de que Estados Unidos y sus aliados, repliegan fuerzas y se
reordenan para enfrentar la nueva realidad global. El avance de China sobre
áreas estratégicas de Washington -como es el caso de América Latina- y
desalojar de tropas a esa región estratégica, con las consecuentes reservas
petroleras, de litio y de otros minerales codiciados, por lo que a partir de
ahora, el desenvolvimiento del Talibán y lo que pase políticamente en el país,
será una responsabilidad compartida con los distintos actores. Rusia, China y,
en menor, medida, Turquía.
Consultado por la cadena alemana Deusche
Welle, Mohammad Shafiq Hamdam, experto en
política de seguridad, no descara que si el Talibán se niega a un proceso de
paz, el país corre el riesgo de caer en una guerra civil”.
Reconstruyendo el patio trasero
Pero Biden se va de Afganistán y parece decidido a reordenar lo que pueda reordenar en América Latina. A un ritmo más lento que el que pretende el gobierno mexicano, el jefe de la Casa Blanca va remodelando la relación con el vecino del sur y aguardando que su presidente, Andrés Manuel López Obrador, termine de desintoxicarse del trumpismo que había sabido adquirir. El presidente demócrata viene de enviar a la región al director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González, y la subsecretaria Interina del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Julie Chung. Ambos Pasaron por Bogotá, Buenos Aires y Montevideo. Allí donde sabe que todavía puede encontrar aliados concretos o en proceso de reconvertirse por “meras necesidades de cash”. Una suerte de apodo que se ganó la Argentina, en estos días del errático Alberto Fernández. Al epicentro mundial del tango llegaron después de un puntilloso trabajo del embajador argentino en Washington, Jorge Arguello.
Primero fue Biden el que comenzó a poner el punto final. Detrás de él, la OTAN anunció lo propio, y comenzará a
partir del 1 de mayo. Después más de 2.400 soldados estadounidenses y cerca de 50 mil afganos, caídos en combate. Una
buena ocasión para comenzar a descongelar las relaciones con Cuba. Raúl Castro ya abrió la ventana para ver si corren esas
brisas. Fue el viernes cuando anunció su retiro de la jefatura del Partido Comunista. El ex presidente de 90 años, ratificó “la
voluntad de fomentar el diálogo respetuoso con Estados Unidos...”, dentro de los marcos que ya habían establecido el hermano de Fidel y Barack Obama, en su momento.
Esos tres
gobiernos son, por obvias razones más que disímiles, importantes para el
Departamento de Estado, Esto mientas aguarda el desembarco en Carondelet de
Guillermo Lasso, el próximo 24 de mayo, y a que en Perú la familia Fujimori
regrese al Palacio de Pizarro. Pero si hay un lugar donde es notorio el cambio
de política hacia la región es en Brasil. Allí donde el mejor aliado regional
de Trump, acaba de ingresar en una
espiral de desgracia, con un expresidente como Lula Da Silva con sus derechos
políticos totalmente recuperados y desatando una crisis en el seno del
gobierno, que lo lleva de cabeza a una Comisión Parlamentaria Investigadora
(CPI) en el Senado. Esa suerte de patíbulo, donde sucumbieron ya otros ex
mandatarios como Fernando Collor de Mello (1991) y Dilma Rousseff (2016).
En medio el
COVID-19, que viene haciendo estragos en la población, parece haber logrado más
que toda la oposición junta para que Bolsonaro y su autoritarismo exacerbado se
vaya evaporando en medio de un caldeado clima político y social.
Más preocupa China
En su paso por Argentina, González y Chung se interiorizaron no ya en la necesidad urgente de vacunas de la administración
Fernández o de las gestiones argentinas ante el Fondo Monetario Internacional (FMI) para renegociar la deuda que mantiene al
país maniatado financieramente. Sino en el avance de China aquí, en materia de cooperación militar, Las próximas semanas
nos darán un panorama mucho más acabado para saber si el gobierno argentino pudo aprovechar esa inesperada visita o
seguirá jugando a intentar recrear un mapa regional lo más parecido al
que había, por lo menos, hace una década.
Hasta aquí, el estilo Biden, y su larga experiencia legislativa, viene tallando en el día a día de su gestión. Aunque ese país
enfrentado en sus diferencias, fragmentado
en dos que heredó en enero último, ahí está. A buen resguardo aún según la
encuesta realizada por el Pew Research
Center (PRC).
Pero aún no
van 100 días. Y ahí, en ese estudio está el mapa sobre el que tendrá que
trabajar durante su presidencia. Ahí y en tratar de domar al gigante asiático,
China. Que ya mostró los dientes de su potencial y obliga al gendarme global a
un repliegue estratégico.