Publicado en Argentanga
Por PP
Sábado, 8 de Enero del 2022

2022: Un año de "locos"






Cuando los números marcan el camino


2022. Un año de locos por donde se lo mire. Desde la quiniela, desde el tarot o desde esta realidad alterada, que venimos padeciendo. Pero no todo puede ser locura. No se le puede cargar todas las culpas. La sinrazón y la boludez no son locura. Falta aún legislar al respecto



Sería divertido ver terminar el año ya hoy. Con estos índices, escasos en cifras,  que apenas alcanzamos a sumar en estos días. Lástima que no hay decreto que sirva. No se puede organizar un golpe contra el calendario, para derribarlo ya de ese poder omnímodo por regir el tiempo. Y es que hasta aquí, la inflación es diminuta, al igual que otros índices  que nos complican la economía y nos pauperizan socialmente, con las playas atiborradas de compatriotas, distribuyendo el covid sin distinción de clases ni de condición social,  con lo que queda de (o en lo que se ha convertido) nuestra elite, luchando por vacunarse en Punta del Este, donde lagartea a gusto cada vez que tiene ocasión; con el gobierno y la oposición que finalmente se pusieron de acuerdo en algo: en abrirle las puertas a la perpetuación en los cargos a los barones del conurbano y con el delegado de la vicepresidenta en la Casa de Gobierno, envalentonado por el número del año, hablando ya de reelección (como si fuera diciembre y no los primeros días de enero); y sin caer en la cuenta de que su gestión deberá aún enfrentar el último grito de la moda en eso de las crisis económicas argentinas. Esa que ya se vislumbra en el horizonte eso que ya podríamos bautizar: La FMinflación.



      El diputado santafecino Luis Rubeo, en las playas de Maldivas, descubriendo "un paraiso fiscal"



  Todo esto obedece a que acabamos de entrar en el 22. Especialistas en la copia trucha como solemos distinguirnos, no faltará el asesor memorioso que vaya a recordar que hace un siglo eran “los años locos” y así poder conseguir de un plumazo  licencia para la locura. Y es que más loco que este año que recién va tomando impulso, imposible. No ya en la jerga quinielera, sino en el tarot y su arcano 22 que también representan la locura.

Por eso es recomendable andar con cuidado. Con ese influjo numérico y conociendo a los políticos sin distinción de banderías,  pueden llegar a justificar cualquier cosa. Y lo que es peor: hacer pasar la sinrazón o la mera boludez -que suele crecer como la quínoa en los verdes campos de la patria-, por locura. Y para no ahorrarnos problemas, todavía no se ha legislado al respecto.  



 Todo esto obedece a que acabamos de entrar en el 22. Especialistas en la copia trucha como solemos distinguirnos, no faltará el asesor memorioso que vaya a recordar que hace un siglo eran “los años locos” y así poder conseguir de un plumazo licencia para la locura. Y es que más loco que este año que recién va tomando impulso, imposible. No ya en la jerga quinielera, sino en el tarot y su arcano 22 que también representan la locura.


Agotado ya, cómo está, eso de andar encerrando a la población y suprimiendo actividades, señalarte con el dedito mientras te dice que si “no lo entendiste por las buenas lo vas a entender por las malas”, mientras entre brindis y brindis el equipo económico se animó a reemplazar a Keynes por Nairobi, ese inspirador personaje de “La casa de Papel”, varias decenas de miles argentinos fungen de conejitos de indias. ¿Con la vacuna? No precisamente. Sino en eso de vivir sin energía eléctrica. Una experiencia que no precisamente se remonta al 2001, como lo venían elucubrando algunos articulistas en el último diciembre, sino a aquellos febriles días del plan Austral y, que más temprano que tarde, podrían llegar a plantearnos la racionalización del vatio llegará a través de la tarjeta CuidAR o en modo plan jefas y jefes de familia.


Sería práctico, promisorio y democrático, que los afectados por el modelo Edesur-Edenor-Edelap, vayan organizándose,  creen una agrupación, para que la protesta llegue a buen puerto. Podría llamarse “la 220” o “Generador popular”. Hay que pensarlo. Tiempo nos sobra. Lo que faltan son líderes.


¿Una nueva agrupación piquetera en ciernes? 



Llevamos días nada más del año más loco del siglo, siempre rigiéndonos estrictamente por la numerología, y no paramos de batir records. Vemos como aumentan los contagiados de omicron, pero también podemos celebrar que seguimos aumentando los guarismos de nuevos pobres, gracias al fervoroso aliento de la hinchada. Lógico. Después de todo, algo tenemos que producir. No sólo de Soja y de andar prohibiendo la venta de bifes por el mundo vive un gobierno.

Bajo ese paraguas numérico que nos protege desde el pasado sábado 1 de enero, los diputados de toda categoría y partido se enfrentan a la disyuntiva de tener que acudir a las sesiones o ir a buscar referencias políticas en el perro Pluto, allá en Disney World o en las Maldivas, tal el caso del histórico peronista Luis Rubeo, que viajó con su joven novia para ver de cerca cómo es un paraíso fiscal.

De paso, aprovechan para esquivar la locura legislativa. Es comprensible. Hay intervenciones en el parlamento o en las legislaturas que afectan seriamente la salud mental de cualquiera.

Si al menos siguieran abarrotando de mal gusto  Punta del Este, estarían más a mano cuando se los requiriera… pero, ¿Acaso no se les reclama que rompan la mediocridad reinante? ¿No les piden a gritos que tengan nuevas ideas y que sean novedosos? Ellos creyeron serlo. Porque no hay que olvidar que los políticos de la oposición no sólo copian la idea de hacer libros con frases hechas por su Ghostwritter de turno; también gozan emulando a sus principales adversarios que hace ya varias décadas solían viajar en exclusiva a Disney y luego terminaron llegando a la presidencia.



Bajo ese paraguas numérico que nos protege desde el pasado sábado 1 de enero, los diputados de toda categoría y partido se enfrentan a la disyuntiva de tener que acudir a las sesiones o ir a buscar referencias políticas en el perro Pluto, allá en Disney World o en las Maldivas, tal el caso del histórico peronista Luis Rubeo, que viajó con su joven novia para ver de cerca cómo es un paraíso fiscal.



"PLUTO, CONDUCCION"


Ante la carencia de liderazgos y de referencias éticas y políticas, algo deben tener el hijo de Pluta y el Ratón Mickey, que el general Perón o Juan Bautista Alberdi, no hayan tenido. Tal vez la diputada Gabriela Brouwer de Koning (esos apellidos, otrora, sólo viajaban a París) y sus colegas, que buscan seguir imitando a los que lo lograron, están en todo su derecho de aspirar a la presidencia. Ellos, seguro no lo saben, pero para eso estamos los periodistas: para recordar…

Hay un muy buen libro de Ariel Dorfman (votante de Gabriel Boric, para más datos), “Para leer al Pato Donald”, que les podría ser de suma utilidad. Tal vez podrían empezar por ahí, antes de gastar miles de dólares y planificar vuelos que después se suspenden y quedar anclados en Orlando o en la calle 8 de Miami, desasnándose de por qué a la mayoría le gusta tanto el arroz congri. Es un libro de otro tiempo, de la época de la guerra fría, pero por ahí, de paso,  se desayunan cómo funcionaba en aquellos años ese imperio, que ahora está en franco retroceso, durante  otra guerra tan poco convencional como esta que ya está en ciernes.

Gabriela Brouwer Koning: "PLUTO, CONDUCCION"

       


    Pero por acá abajo a esa guerra entre potencias no le damos mucha bola. Y es que justo este año  celebramos los 40 años de otra locura  con guerra incluida en Puerto Argentino. Ahora estamos más preocupados en ver como Rosario y su gente nos inspira para poder participar de la torta de Netflix, con alguna serie del tipo “el Patrón del Mal” o en tratar de  patentar eso de encender el fuego para un asado con gasolina. No habría que y abandonar esos ensayos. Pero a nivel oficial. La creación de patentes es lo que nos hará finalmente independientes en el concierto de las naciones.


"Las Maldivas son argentinas"



Para interiorizarnos de lo que pasa en Rosario le podemos preguntar al mismo Rubeo, ya que él no fue capaz de ahorrarse la excursión al Indico, preguntándole a algún colega oficialista u opositor, cómo funcionan los paraísos fiscales en Seichelles o en Maldivas, nosotros sí. Comenzaremos por el principio. Preproducción, que le llaman, antes de recorrer Echesortu o el Pichincha. No se pierde nada con preguntarle al compañero Rubeo, viejo conocedor de los resortes del poder rosarino desde los tiempos de Antonio “el trucha” Vanrell. Y como lo sabemos nacional y popular, estamos listos para no reaccionar (recuerden que el calendario nos protege) cuando nos reciba con eso de que “las Maldivas, son argentinas…”



Ahora estamos más preocupados en ver como Rosario y su gente nos inspira para poder participar de la torta de Netflix, con alguna serie del tipo “el Patrón del Mal” o en tratar de  patentar eso de encender el fuego para un asado con gasolina. No habría que y abandonar esos ensayos. Pero a nivel oficial. La creación de patentes es lo que nos hará finalmente independientes en el concierto de las naciones.



Ahora bien, soluciones para atacar problemas estructurales en este enloquecido 22 poco y nada. Tenían razón los adláteres del oficialismo cuando celebraron la derrota de medio término en noviembre último. Con una oposición así, el gobierno puede administrar la decadencia con cierto margen, en medio de la demencia organizada en números que nos rige. En lo que no vamos a tener problema es en ponerle música al año. Deberíamos definirnos en el estilo. Bien podríamos extender el año piazzoliano y poner La balada de Horacio Ferrer, todos los días a las 8:00 en la Plaza de Mayo o bien, inclinarnos por Los Abuelos de la Nada con "no se desesperen". Eso si nos decidimos a darle una mano a su autor, Gustavo Bazterrica, que anda necesitando de tí, de mi y de todos.  

Pero, en tren de recordar, hay que alertar al delegado de la vicepresidenta para que en la próxima cadena nacional le advierta a “la hinchada” que los números, indefectiblemente, nos llevan a la timba y la timba no es el mejor camino cuando se tiene la responsabilidad de guiar los destinos de millones de esperanzados compatriotas.

Puede ser un año marcado por la locura de los arcanos o en la soledad de las dos cifras de la quiniela, pero señor Fernández hagámosle caso a Julio Cortázar que ya nos tiene avisados de aquello que: “no cualquiera se vuelve loco, esas cosas hay que merecerlas…”



https://www.youtube.com/watch?v=LmHPyqn5MLo